Corzeham, un camino...

Estresada, anciosa, fumadora, hipocondríaca… Estaba buscando algo sin saber exactamente qué. Empecé a practicar Yoga por casualidad. Me di cuenta entonces de que estaba muy desconectada de mi cuerpo y de mis sensaciones. El Yoga para mí ha sido salvífico, incluso reconstructor. Frente a tantos cambios internos, quería entender lo que estaba pasando. Por eso empecé una formación de profesor de Hatha Yoga en el FFHY (Federación Francesa de Hatha Yoga).

Así nació Corzeham. El nombre viene de la forma en que me embarqué en esta aventura. Es decir, « cuerpo y alma ». Cabe notar que Corzeham es una contracción de « cuerpo y alma » en francés (« corps et âme »). Además se pronuncia de la misma manera. La ortografía del nombre también deriva de « HAM ». Es el mantra de la garganta, de la palabra justa. Mi búsqueda de la verticalidad, de mi humanidad.

Dado que el Yoga ayuda a restablecer el equilibrio interior, me parecía bien encontrar una manera de acompañar a niños y adultos que sufren de estrés crónico o de un malestar vinculado a choques emocionales identificados o no.
En este sentido, he seguido un curso de formación en kinesiología en la escuela francesa Corps Mémoire (cuerpo y memoria).
Ya que estrés y tensiones no pueden ser evitados, la única solución es salir de nuestros patrones repetitivos y cambiar nuestras reacciones al estrés.

corzeham
Credit photo: Deniz Altindas

Desde hace 10 años sigo formándome, con la voluntad de ser un « facilitador de bienestar » que puede ofrecer a cada uno la oportunidad de tomar conciencia de su potencial y de su valor.