La ley de atracción

Seamos conscientes de ello o no, nuestros pensamientos tienen un impacto en nuestra vida diaria. Cuando estamos alegres y optimistas es a menudo, en estos momentos, cuando  las oportunidades se presentan de una manera fluida. Por el contrario, cuando nos sentimos tristes o mal, el mundo entero parece estar en contra nuestra. Aunque parezca obvio para todos, a menudo somos incapaces de cambiar nuestro humor y energía.

La ley de atracción es una ley metafísica universal. Se basa en el principio de que creamos nuestra realidad con nuestros pensamientos, atrayendo experiencias que reflejen nuestra frecuencia vibratoria (este es uno de los principios de la Kinesiología). Si atraemos cosas positivas también podemos atraer situaciones incómodas que nos lleven a hacer un nuevo aprendizaje cognitivo. ¡Todavía tenemos que vivirlo así!

Un hecho es cierto: tan pronto como cambiamos nuestros pensamientos, emociones y acciones nuestra realidad cambia.

¿Cómo se usa?

Aclara tus deseos

 De hecho, a menudo tenemos la impresión de que sabemos lo que queremos, pero está teñido con nuestros bloqueos inconscientes. Aquí es donde la Kinesiología puede ser de gran ayuda. De hecho, es muy difícil darse cuenta de que inconscientemente cultivamos creencias o miedos que obstaculizan la manifestación de nuestros deseos. Un ejemplo simple: algunas personas quieren encontrar el amor pero inconscientemente no creen que lo merezcan. ¿Cómo enviar un claro mensaje energético en este caso?

Partiendo del principio de que ya está ahí

El cerebro no diferencia entre la sensación de bienestar que experimentamos al enfrentarnos a la realidad y la que experimentamos al usar nuestra imaginación.

Si tienes problemas financieros y piensas únicamente en ellos, creará un bloqueo de energía que alimentará el miedo y la falta. Si puedes visualizarte en abundancia y sentir un estado de serenidad, hay muchas posibilidades de que esto se manifieste.

Sentir gratitud: para atraer lo que deseamos ya debemos sentir gratitud por lo que ya tenemos.

No limite sus propios deseos

Marianne Williamson dijo: “Nuestro más profundo temor no es que no estemos a la altura. Nuestro más profundo temor es que somos poderosos más allá de todos los límites… »

Y sin embargo, a veces, a pesar de nuestros esfuerzos, las cosas no salen como queremos… las dudas, la culpa inconsciente, la resistencia física impiden la manifestación de nuestros deseos… ¿Somos capaces de decirnos a nosotros mismos que tal vez sea lo mejor para nosotros?

¡Te dejaré que lo pienses!

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