¿Por qué es tan difícil hacer Yoga ?


Todos habéis oído hablar de los beneficios físicos y mentales del Yoga. Me gustaría hablar de la dificultad de estar en Yoga.

Alrededor de esta disciplina conocido, hay una especie de concepto difuso. Para algunas personas es una gimnasia suave asociada con la respiración y para otras una disciplina espiritual. En ambos casos, la búsqueda es la de una forma de calma o serenidad … Esto sucede a menudo porque uno se inscribe a una sala de Yoga. Luego comenzamos las clases con nuestro objetivo en mente.

Al final de algunas clases se piensa que, aunque el efecto es calmante, estamos lejos de experimentar la serenidad esperada. Para otros es demasiado lento porque les cuesta sentir. Algunos que desean tener éxito se sienten frustrados ante la intensidad física que puede representar.

Poco a poco vamos perdiendo los cursos mientras dejamos los libros sobre la serenidad y la alegría en la mesita de noche. Para llegar a la conclusión: “El yoga no es para mí” o uno se encuentra en una clase de yoga casi acrobática de la cual uno sale sudando y temblando con la impresión de haber trabajado bien.

Trabajar bien, tener dolor, hacer un esfuerzo son las palabras que nos guían hoy en día y nos ponemos a hacer  Yoga con voluntad. Intentemos ir porque inconscientemente sabemos que es bueno para nosotros. Forzamos nuestra respiración e intentamos hacer la postura de la mejor manera posible mientras nos juzgamos internamente por nuestra falta de flexibilidad, nuestros dolores o nuestras incapacidades. ¡¡Vinimos aquí a respirar y estamos en Apnea!!

En resumen, estamos en el Yoga como en la vida; aislados de nuestras sensaciones, de nuestros sentimientos cuando no esta doloroso el esfuerzo.

¿Cómo puedo decírtelo? El yoga es lo opuesto a eso. “Para mí el camino comienza cuando empezamos a escucharnos respirar, cuando decidimos conscientemente conectarnos con nuestros sentimientos y soltar la mente; sólo una intención sin forzar nada sin juzgarnos a nosotros mismos… Lo logremos o no, todo está bien, todo está en su lugar“.

Entonces, poco a poco entramos en la postura y dejamos que nos habite, nos trascienda porque por su poder y su simbolismo nos llevan a un nivel energético más allá de nuestra comprensión.

Con el tiempo y la práctica regular se establece una flexibilidad en nosotros pero no sólo física: una flexibilidad mental, emocional. Algunas cosas cambian de manera sutil. Encontramos nuestro camino de regreso hacia a nosotros.

Deseo que todos prueben este placer inigualable.

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